El sobrepeso y la obesidad en menores de 10 años se han convertido en uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial, afectando cada vez más a niños desde edades tempranas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el aumento de peso por encima de los patrones de crecimiento saludables está relacionado con una acumulación excesiva de grasa que representa un riesgo para la salud y que, si no se aborda, tiende a persistir hasta la adultez. En 2024, más de 35 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso, y la tendencia se mantiene al alza en edades escolares.
Las consecuencias para la salud de los niños con sobrepeso son múltiples y pueden manifestarse tanto a corto como a largo plazo. En el corto plazo, estos menores tienen mayor probabilidad de desarrollar problemas respiratorios como asma y apnea del sueño, hipertensión arterial, niveles altos de colesterol y trastornos metabólicos que pueden evolucionar hacia diabetes tipo 2. También existe un riesgo mayor de enfermedad del hígado graso no alcohólico y complicaciones ortopédicas debido al estrés adicional sobre huesos y articulaciones en desarrollo.
Además de las complicaciones físicas, el exceso de peso en la infancia impacta en la salud mental y social de los menores. Los niños con sobrepeso suelen enfrentar rechazo, burlas o acoso por parte de sus pares, lo que puede traducirse en baja autoestima, ansiedad y depresión. Este conjunto de factores no solo afecta su bienestar emocional, sino también su desempeño escolar y su integración social.
Los expertos coinciden en que la intervención temprana es clave para revertir estos riesgos. Un estilo de vida familiar saludable —que incluya una alimentación equilibrada, actividad física regular y un adecuado descanso— puede disminuir significativamente las posibilidades de que los niños desarrollen complicaciones asociadas al sobrepeso. Además, estrategias comunitarias y políticas públicas que promuevan entornos alimentarios más nutritivos y opciones de actividad física accesibles son esenciales para proteger la salud de las generaciones más jóvenes.

