Cada vez más personas pasan largas horas frente a dispositivos electrónicos, ya sea por trabajo, estudio o entretenimiento. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el tiempo promedio frente a pantallas ha aumentado significativamente en la última década, lo que genera preocupación entre profesionales de la salud. Esta tendencia se acentuó tras la pandemia, cuando las rutinas digitales se volvieron indispensables en la vida cotidiana.
El uso prolongado de celulares, computadoras y televisores puede provocar diversos problemas físicos, como fatiga visual, dolor de cuello y espalda, así como trastornos del sueño. Además, se ha detectado un aumento en casos de miopía en niños y adolescentes, vinculado al tiempo excesivo frente a pantallas y a la falta de exposición a la luz natural. Los expertos recomiendan hacer pausas activas y seguir la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar algo a 20 pies de distancia durante 20 segundos.
En el plano mental, el impacto también es considerable. Investigaciones recientes señalan que el uso intensivo de redes sociales puede afectar la autoestima y aumentar los niveles de ansiedad, especialmente entre jóvenes. Asimismo, la sobreexposición a estímulos digitales dificulta la concentración y puede influir negativamente en el rendimiento académico y laboral.
Frente a este panorama, profesionales de la salud sugieren establecer límites en el uso de dispositivos, promover actividades al aire libre y fomentar momentos de desconexión digital. También destacan la importancia de educar a niños y adolescentes sobre el uso responsable de la tecnología, para evitar consecuencias a largo plazo.

