En medio de un contexto de incertidumbre económica, social y política, el insomnio nocturno se ha convertido en un desafío para muchas personas. La falta de certezas en estos tiempos de inestabilidad puede contribuir al insomnio por ansiedad, una reacción natural del cuerpo ante situaciones estresantes, que se manifiesta en episodios de nerviosismo y preocupación.
Este insomnio puede desencadenar la liberación de hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol, lo que dificulta aún más el descanso. Para afrontar este problema, se están recomendando diversas estrategias.
Actividades relajantes antes de dormir: Si después de 20 minutos en la cama no puedes conciliar el sueño, se sugiere levantarse y realizar actividades que no involucren pantallas ni pensamientos profundos. Leer un libro poco emocionante en papel o llevar a cabo actividades monótonas en un ambiente con poca luz pueden ayudar a relajarse.
Técnicas de respiración y meditación: La práctica de técnicas de respiración consciente, yoga y meditación se ha demostrado útil para combatir la ansiedad y facilitar el sueño.
El método 4-7-8: Un ejercicio específico para la relajación consiste en inspirar durante cuatro segundos, retener el aire durante siete segundos y exhalar durante ocho segundos. Esta técnica ha demostrado ser efectiva para tranquilizar la mente y facilitar el sueño.
Infusiones naturales: Las infusiones de tilo, manzanilla, melisa y valeriana pueden proporcionar una sensación de calma antes de dormir. No obstante, su eficacia se maximiza si se complementan con una buena higiene del sueño, evitando el uso de pantallas.
Por último, se advierte sobre la idea de hacer «cura de sueño» solo durante el fin de semana para compensar las horas de sueño perdidas durante la semana. Dormir las ocho horas necesarias, más las horas perdidas, puede tener un impacto negativo en la calidad del descanso y no se considera una estrategia recomendada.

