Argentina se unió al grupo de Economías Emergentes conocido como BRICS, que está compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Además, en un futuro próximo, se unirán al bloque Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Irán. El presidente argentino, Alberto Fernández, anunció la incorporación del país a este grupo mediante un mensaje grabado desde la Quinta de Olivos.
Según Fernández, este ingreso marca el comienzo de un nuevo escenario para Argentina, ya que el país se convertirá en un actor importante en un bloque que representa más del 40% de la población mundial.
Dicha decisión tuvo la aprobación de algunos sectores, pero otros no estuvieron de acuerdo. Para algunos expertos, el ingreso a los BRICS no implica beneficios económicos directos. No se trata de un área de libre comercio ni otorga ventajas arancelarias para acceder a mercados. En cambio, los BRICS son una alianza estratégica principalmente de carácter político, destinada a promover políticas comunes entre los países miembros. Uno de los instrumentos clave de este bloque es el Banco de los BRICS, que podría ofrecer oportunidades financieras en el futuro, pero para acceder a él, los países deben capitalizar y pagar una cuota inicial.
En términos comerciales, los BRICS son importantes para Argentina debido a las relaciones comerciales existentes. Por ejemplo, India es un mercado estratégico para las exportaciones argentinas de aceite de soja, mientras que China es un destino clave para las carnes argentinas y el poroto de soja. Brasil es un comprador relevante de trigo, cebada y maíz argentino. En conjunto, los BRICS representan entre el 20% y el 30% de las exportaciones totales de Argentina, y tres de los cinco principales socios comerciales del país pertenecen a este grupo.

