El fundador de la red social Telegram, Pavel Durov, sigue detenido en París, Francia, tras ser arrestado al llegar a la ciudad junto a su esposa. Durov es conocido por haber creado la plataforma en 2014 en Rusia con el objetivo de luchar por la libertad de expresión. Telegram se ha convertido en una de las aplicaciones más utilizadas a nivel mundial, con 500 millones de usuarios, pero también ha sido objeto de controversia en Europa por supuestamente facilitar actividades ilegales.
Las autoridades francesas detuvieron a Durov luego de que se negara a entregar los códigos de encriptación de Telegram, los cuales permitirían identificar a los usuarios involucrados en actividades delictivas. Según la justicia francesa, la negativa de Durov a colaborar en la investigación lo convierte en «cómplice» de delitos como tráfico de drogas, fraudes con criptomonedas y apología del terrorismo.
En respuesta a la detención, Telegram emitió un comunicado en el que asegura que su fundador «no tiene nada que esconder» y que la empresa cumple con todas las normativas de la Unión Europea. Durov, quien posee múltiples nacionalidades, incluido el pasaporte francés, fue arrestado en el aeropuerto de Le Bourget el pasado viernes, tras llegar desde Azerbaiyán.
El caso ha generado un intenso debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales en la regulación y control de los contenidos que se comparten a través de ellas, y el equilibrio entre la privacidad de los usuarios y la seguridad pública.

