Luego de varios meses de fuerte crecimiento, la mora de los créditos comenzó a mostrar las primeras señales de desaceleración en Argentina. Según datos elaborados a partir de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), la irregularidad del sector privado no financiero pasó del 7,7% en mayo al 7,6% en junio, lo que representó el primer retroceso después de una extensa sucesión de subas mensuales.
La mejora también comenzó a observarse entre las familias. La mora de los hogares bajó levemente del 12,8% al 12,7% en junio, después de haber alcanzado en mayo su nivel más elevado en más de dos décadas. En tanto, la irregularidad correspondiente a las empresas se mantuvo estable en torno al 3,5%.
La situación, sin embargo, continúa siendo delicada. El incremento de los atrasos durante los últimos meses estuvo asociado a tasas de interés elevadas, ingresos familiares que no lograron acompañar completamente los gastos y un mayor uso del crédito para sostener el consumo cotidiano. A esto se suma que los niveles actuales de incumplimiento continúan muy por encima de los registrados un año atrás.
En este escenario, los bancos mantienen una política más cautelosa para otorgar nuevos préstamos y avanzan con refinanciaciones y reestructuraciones de deudas para clientes con dificultades de pago. Aunque los últimos números representan una señal positiva, especialistas advierten que todavía es prematuro hablar de una recuperación consolidada y que será necesario observar los próximos meses para determinar si la caída de la mora se transforma en una tendencia.

