En un giro trágico de los acontecimientos, al menos 300 personas han perdido la vida y 1,590 han resultado heridas en el sur de Israel debido a los ataques terroristas perpetrados por el movimiento palestino Hamas. Estos ataques sorpresa involucraron ataques por tierra, mar y aire, según anunció el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien advirtió que su país se enfrenta a una «guerra larga y difícil».
El alcalde de Sderot, Alon Davidi, condenó la «masacre de civiles inocentes» y llamó a «borrar» a Hamas. Instó a los residentes de la ciudad a permanecer en sus hogares con las puertas cerradas mientras las autoridades buscan localizar y detener a los atacantes.
En otro ataque con cohetes en la ciudad de Ascalón, una mujer de 50 años resultó gravemente herida, mientras que otras cinco personas sufrieron heridas leves. Además, el Centro Médico Barzilai fue alcanzado por un cohete, causando daños importantes.
Irán sorprendentemente celebró los ataques con fuegos artificiales, lo que generó preocupación internacional. Mientras tanto, Israel ha convocado a miles de reservistas para reforzar las operaciones de defensa frente a los ataques de Hamas.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, está impulsando la cooperación internacional para poner fin a los ataques de Hamas. Las conversaciones entre Estados Unidos e Israel sobre ayuda militar están avanzando, pero se enfrentan a obstáculos en el Congreso.
Las Fuerzas de Mantenimiento de la Paz de la ONU en Líbano han reforzado su presencia en la zona fronteriza entre Líbano e Israel para mantener la estabilidad y evitar una escalada en la región.

