Pese al renovado impulso que tuvo el debate en el Senado sobre una eventual ampliación de la Corte Suprema, el Gobierno nacional decidió no intervenir en la discusión hasta después de las elecciones generales del 26 de octubre. La postura oficial fue ratificada por fuentes cercanas a la Casa Rosada, que dejaron en claro que no avalarán ningún proyecto hasta que se definan los nuevos escenarios políticos.
Durante una reunión plenaria de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Justicia y Asuntos Penales, senadores retomaron el tratamiento de ocho iniciativas que proponen aumentar la cantidad de jueces en el máximo tribunal, que actualmente funciona con solo tres miembros activos. Sin embargo, desde el oficialismo libertario advirtieron que sin los votos necesarios en el Senado, cualquier intento de nombramiento será estéril, especialmente mientras el kirchnerismo conserve el poder de veto.
Aunque en el entorno del presidente Javier Milei admiten que una Corte de tres miembros resulta insuficiente y que prefieren una ampliación antes que recurrir a conjueces, consideran que discutir el tema ahora sería precipitado. Según indicaron, los modelos más viables contemplan un cuerpo de siete o nueve ministros, opción que podría representar mejor la diversidad política y social del país.
Por lo pronto, el Ministerio de Justicia concentra sus esfuerzos en la implementación del nuevo Sistema Acusatorio en Comodoro Py, prevista para el 11 de agosto. La reforma implica reasignaciones de personal clave y responde a un histórico reclamo de las fiscalías, que enfrentan una marcada desigualdad de recursos frente a los juzgados. Mientras tanto, el debate por la Corte Suprema seguirá en pausa hasta que los resultados electorales redefinan las condiciones del tablero legislativo.

