La salud cardíaca es de vital importancia a lo largo de toda la vida. Expertos de la Universidad de Tufts en Boston han revelado las razones detrás de la salud del corazón y el papel que desempeñan los depósitos de colesterol que pueden acumularse en las arterias con el paso de los años, así como el aumento del riesgo de enfermedades cardíacas en las mujeres después de la menopausia.
Según Alice Lichtenstein, directora del equipo de nutrición cardiovascular en el Centro de Investigación de Nutrición Humana Jean Mayer del USDA sobre el Envejecimiento de Tufts, mantener una salud vascular óptima no se trata de un proceso que se derrumba después de cierta edad.
Un punto importante es que, aunque los hombres tienen un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular que las mujeres cuando son jóvenes, el riesgo en las mujeres aumenta significativamente después de la menopausia. Los vasos sanguíneos femeninos se vuelven más rígidos después de este período y suelen llegar a niveles de disfunción similares a los hombres, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas.
La hormona femenina estrógeno parece tener un efecto protector en las arterias, manteniéndolas más flexibles. La eliminación genética de los receptores de estrógeno en ratones hembras mayores las protege de la rigidez arterial. Esto ha llevado a investigadores como Jennifer DuPont a buscar objetivos terapéuticos específicos según el sexo para combatir la disfunción arterial.
Los depósitos de colesterol, conocidos como placas, pueden acumularse en las arterias a lo largo de la vida. Las placas más inflamadas, con más células blancas, son más propensas a romperse, lo que puede conducir a ataques cardíacos. Los investigadores de Tufts han descubierto que las placas en ratones hembras jóvenes tienden a ser menos inflamadas que las de los machos, lo que podría explicar por qué las mujeres jóvenes tienen menos riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
Para cuidar la salud cardíaca, se recomienda una dieta que priorice granos enteros, frutas y verduras, lácteos bajos en grasa, proteínas magras y pescado. También se debe limitar la sal y el azúcar añadido. Además, es esencial evitar fumar, mantenerse activo, controlar el estrés y dormir adecuadamente.
La importancia de cuidar la salud del corazón no solo radica en la prevención de enfermedades, sino en garantizar un envejecimiento saludable y activo. Los buenos hábitos y la alimentación adecuada pueden marcar la diferencia en la salud del corazón a lo largo de toda la vida.

