En las últimas décadas, las enfermedades alérgicas han experimentado un aumento significativo a nivel mundial. La evidencia sugiere que la dieta desempeña un papel crucial en el desarrollo y la gravedad de estas afecciones. Las dietas altas en calorías, con exceso de carnes y grasas animales, junto con bajos niveles de verduras y frutas, se identifican como patrones alimentarios proinflamatorios, exacerbando las alergias.
En contraposición, la dieta mediterránea, rica en frutas, hortalizas, cereales integrales, pescado y aceite de oliva, muestra efectos anti-alergénicos. Los fitoquímicos presentes en alimentos como té verde, mate, apio, cebolla, ajo, banana y frutos rojos ofrecen beneficios particulares.
Aunque se haya establecido una conexión entre dieta y alergias, se enfatiza la importancia de la consulta médica antes de realizar cambios nutricionales. Cada persona es única, y comprender este mecanismo del organismo requiere la guía de un profesional de la salud.

