La llegada del verano y las altas temperaturas no solo implican buscar formas de mantenerse fresco, sino también de cuidar la salud respiratoria ante el uso constante del aire acondicionado. Expertos advierten sobre los riesgos asociados a la exposición prolongada a sistemas de refrigeración, que van desde irritaciones leves hasta complicaciones más graves.
Según los especialistas, el aire acondicionado, al enfriar el aire y quitarle humedad, puede favorecer la irritación, inflamación e infección de las vías respiratorias. Problemas como resfriados, laringitis, faringitis, sinusitis, broncoespasmos e incluso neumonías pueden surgir debido a la falta de mantenimiento en los filtros y cambios bruscos de temperatura.
A su vez, una temperatura del aire inferior a los 20 grados en el verano afecta el sistema respiratorio superior, incluyendo la mucosa de la nariz, la faringe, la laringe, la tráquea y los bronquios. Además, personas con enfermedades respiratorias crónicas como asma o EPOC son especialmente susceptibles a sufrir síntomas de irritación e inflamación de las vías aéreas.
La acumulación de suciedad y humedad en los filtros del aire acondicionado puede dar lugar a la proliferación de hongos y bacterias, como la Legionela, causante de neumonías. Por ello, es fundamental realizar un adecuado mantenimiento de los equipos y filtros, así como evitar descensos bruscos de temperatura y la exposición directa al flujo de aire.
Por su parte, los doctores Sergio Zunino y Martín Maillo de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) destacaron la importancia de mantener y limpiar los equipos de aire acondicionado regularmente, así como de realizar intervalos sin su uso para ventilar el ambiente. Asimismo, recomendaron mantener la temperatura entre los 24 y 26 grados y mantenerse hidratado para proteger las vías respiratorias.
Ante cualquier molestia, es recomendable consultar a un médico para recibir atención adecuada y personalizada.

