La Canasta Básica de los Jubilados alcanzó los $2.090.646, según el último relevamiento de la Defensoría de la Tercera Edad. La cifra representa un incremento del 38% interanual, ya que un año atrás el mismo conjunto de gastos estaba valuado en $1.514.074. El estudio contempla los consumos esenciales de una persona mayor y se realiza en distintos centros urbanos del país.
Entre los rubros que más pesan aparecen los medicamentos, la alimentación y la vivienda. Los remedios demandaron unos $518.708, mientras que para alimentos se calcularon $457.742 y para vivienda $364.959. A esto se suman $130.509 destinados a productos de limpieza, además de otros gastos necesarios para la vida cotidiana.
La cifra contrasta con los ingresos que perciben quienes se encuentran en la parte más baja del sistema previsional. Durante septiembre, el haber mínimo fue de $428.633, al que se agregó el bono extraordinario de hasta $70.000, por lo que el ingreso llegó a aproximadamente $498.633. De esta manera, el monto quedó muy por debajo del costo estimado de la canasta para una persona mayor.
El relevamiento vuelve a poner el foco sobre la brecha entre los haberes previsionales y los gastos específicos de los adultos mayores, especialmente por el peso de los medicamentos. Además, el bono extraordinario de $70.000 permanece sin modificaciones desde marzo de 2024, por lo que su incidencia sobre el ingreso total se fue reduciendo frente al aumento de los precios.

