El precio internacional del petróleo volvió a registrar subas entre el 23 y 24 de marzo, impulsado por la creciente escalada del conflicto en Medio Oriente, que ya genera impactos directos en los mercados energéticos globales y temores por el abastecimiento.
Durante las últimas jornadas, la situación geopolítica se agravó con nuevos movimientos militares y daños en infraestructuras clave. El despliegue de tropas estadounidenses y la continuidad de los ataques en la región mantienen en alerta a los mercados, que reaccionan con subas ante el riesgo de interrupciones en el suministro .
A esto se suma el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, una vía por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, lo que provocó una caída drástica del transporte marítimo de crudo y profundizó la incertidumbre energética .
En este contexto, el barril de petróleo superó nuevamente los 100 dólares, alcanzando valores que no se veían desde 2022 e incluso rozando los 120 dólares en algunos momentos de alta volatilidad .
El aumento acumulado ya supera el 40% desde el inicio del conflicto, reflejando el peso del riesgo geopolítico sobre el mercado energético . Analistas advierten que la cotización continúa fluctuando de forma extrema, con variaciones de hasta 35 dólares en menos de 24 horas .
Las consecuencias del alza del crudo ya se sienten a nivel global. En Europa, autoridades del Banco Central alertaron que el petróleo cercano a los 100 dólares por barril podría acelerar la inflación y obligar a endurecer la política monetaria .
Además, los daños a infraestructuras energéticas —incluyendo plantas de gas en Qatar— y la paralización de exportaciones agravan el panorama, con estimaciones de pérdidas millonarias y efectos a largo plazo en el suministro .
Especialistas coinciden en que, incluso ante un eventual alto el fuego, el mercado petrolero podría tardar entre tres y cinco meses en recuperar cierta normalidad, debido a los daños en instalaciones y la complejidad logística para reactivar el flujo energético .
Mientras tanto, la combinación de conflicto bélico, restricciones en el transporte y caída en la producción mantiene al petróleo en una tendencia alcista sostenida, con impacto directo en combustibles, transporte y costo de vida a nivel mundial.

