El día de ayer por la tarde, la playa de Copacabana en la ciudad de Río de Janeiro, escenario de la final de la Copa Libertadores entre Fluminense y Boca Juniors, fue testigo de un enfrentamiento violento entre hinchas de ambos equipos. Según testigos, los hinchas de Fluminense organizaron una emboscada contra los simpatizantes de Boca que estaban disfrutando del día en la costa. En este marco, trascendió que se produjeron robos y agresiones físicas en medio de la confrontación.
Las imágenes de la situación se viralizaron en las redes sociales, mostrando a hinchas brasileños atacando a los hinchas argentinos en la playa de Copacabana. La policía intervino en el conflicto y finalmente reprimió a los hinchas de Boca, lo que agravó la tensión en la zona.
En horas de la noche se dio otro enfrentamiento entre los hinchas de Boca y la policía, lo que generó una preocupación adicional en torno a la seguridad de la final de la Copa Libertadores. La Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) convocó una reunión de urgencia para abordar el tema de la seguridad.
Como resultado de estos incidentes, las autoridades de Río de Janeiro tomaron medidas adicionales. Se decidió abrir el sambódromo de Sapucaí para los hinchas de Boca Juniors que se encuentran en la ciudad y que no tienen entrada para el partido en el estadio Maracaná. Este espacio estará habilitado a partir del viernes y servirá como punto de encuentro y apoyo para los seguidores del equipo argentino, quienes planean realizar un gran banderazo en la previa a la final del sábado.
Además, se pondrá a disposición el Terreirão do Samba Nelson Sargento, ubicado a pocos metros del sambódromo, para estacionar los autobuses de los hinchas que lleguen a la ciudad. Estas medidas buscan garantizar la seguridad de los aficionados y prevenir futuros incidentes antes y después del partido de la Copa Libertadores.

