En pleno auge de la vida fitness, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a las personas mayores de 18 años realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada para contrarrestar los efectos negativos del sedentarismo. Este hábito no solo mejora la calidad de vida, sino que también previene diversas enfermedades relacionadas con la inactividad. Además, una alimentación equilibrada y saludable puede potenciar los beneficios de mantenerse activo.
Entre las opciones para complementar el ejercicio, se destaca el uso de suplementos como la creatina, una sustancia presente de manera natural en los músculos y el cerebro, que también se encuentra en alimentos como carnes rojas y productos del mar. Su suplementación, común en el ámbito deportivo, ayuda a mejorar el rendimiento físico, aumentar la fuerza muscular y reducir la acumulación de ácido láctico, favoreciendo una mejor recuperación muscular tras actividades intensas.
No obstante, el consumo de creatina debe ser supervisado por profesionales de la salud, ya que puede causar efectos secundarios como calambres musculares, aumento de peso y molestias digestivas. Además, está contraindicada en personas con enfermedad renal. Por eso, expertos recomiendan individualizar su uso según las necesidades específicas y el estado físico de cada persona.
Finalmente, la OMS sugiere que quienes deseen adoptar rutinas de actividad física consulten a un especialista para recibir recomendaciones personalizadas que contemplen su nivel de condición física. La clave para un estilo de vida saludable radica en combinar ejercicio regular con una dieta rica en nutrientes esenciales.

