En una operación conjunta, Estados Unidos y el Reino Unido llevaron a cabo una serie de ataques aéreos en Yemen en la madrugada del viernes, como respuesta a los continuos ataques de los combatientes hutíes contra buques mercantes en el mar Rojo. Estos ataques, que han perturbado el comercio internacional, se han llevado a cabo en apoyo a Hamás en su conflicto con Israel en Gaza.
El primer ministro británico, Rishi Sunak, afirmó que la Fuerza Aérea Real participó en la ofensiva contra «instalaciones usadas por los rebeldes hutíes en Yemen», enfatizando el compromiso del Reino Unido con la libertad de navegación y el flujo libre del comercio. En un comunicado, Sunak describió la acción como «limitada, necesaria y proporcionada de defensa propia» con el objetivo de degradar las capacidades militares hutíes y proteger el comercio marítimo global.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, confirmó la participación de su país en los ataques, destacando que estos se llevaron a cabo contra objetivos hutíes que ponían en peligro la libertad de navegación en una de las vías fluviales más importantes del mundo. A su vez, advirtió sobre posibles acciones adicionales para proteger a la población y el libre flujo del comercio internacional.
Cabe mencionar que los ataques, ejecutados en 16 ubicaciones de militantes hutíes respaldados por Irán, incluyeron sistemas de radar, sitios de almacenamiento y lanzamiento de drones, instalaciones de almacenamiento y lanzamiento de misiles, así como nodos de comando y control hutíes. Hubo 72 ataques en total, según informó el Pentágono.
Tras los ataques, el líder hutí, Mohammed al-Bukhaiti, criticó la acción, indicando que Estados Unidos y el Reino Unido cometieron un error al involucrarse en la guerra contra Yemen. Irán, que respalda a los hutíes, condenó los ataques como una violación de la soberanía y la integridad territorial de Yemen.
El riesgo de una mayor escalada es alto, ya que los hutíes cuentan con el respaldo de Irán y han lanzado ataques contra buques comerciales en el mar Rojo en apoyo a Hamás. Estados Unidos ha dejado claro que no busca un conflicto mayor en Oriente Medio, pero está dispuesto a emprender más acciones militares si es necesario para proteger la libertad de navegación y el comercio internacional.

