La tensión aumenta en las fronteras de la capital india, Nueva Delhi, donde miles de agricultores se han congregado por segundo día consecutivo para exigir al Gobierno garantías legales para su producción. La Policía ha empleado gases lacrimógenos y reforzado las barreras en todos los accesos para impedir la entrada de los manifestantes.
Cientos de tractores y camiones, acompañados por una enorme procesión de campesinos portando banderas y coreando eslóganes, se encuentran retenidos en la frontera entre los estados de Haryana y Punjab, en el noroeste de la India, sin que la Policía les permita el paso, según imágenes de la televisión india NDTV.
Los agricultores, procedentes principalmente de Punjab, han marchado hacia la capital para demandar al Gobierno una ley que garantice los precios mínimos de venta sobre la producción (MSP), protegiendo así el valor de sus cosechas ante la fluctuación del mercado y las grandes empresas.
Sin embargo, la policía ha bloqueado su avance en la línea que separa los estados de Haryana y Punjab, utilizando gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes que intentaban aproximarse a las barreras instaladas.
El ministro de Agricultura de la India, Arjun Munda, ha asegurado que el Gobierno está dispuesto a negociar con los campesinos, pero les ha solicitado mantener un ambiente propicio para el diálogo. Por su parte, el Gobierno de Haryana ha extendido la suspensión de los servicios de Internet y mensajes de telefonía móvil en varios distritos para evitar posibles enfrentamientos adicionales.
El Tribunal Superior de Haryana y Punjab ha instado a ambas partes a buscar un acuerdo amistoso y ha pedido que el uso de la violencia sea el último recurso de las autoridades para contener las protestas.
La actual movilización de los campesinos se produce a pocos meses de las elecciones generales, lo que supone un gran desafío para el primer ministro indio, Narendra Modi, quien busca asegurar su tercer mandato consecutivo en el cargo.

