El grupo Hezbollah, considerado una organización terrorista por varios países, lanzó una serie de proyectiles contra la base de control de tráfico aéreo de Meron, ubicada en el norte de Israel. Este ataque se produce como respuesta a los bombardeos ejecutados por el Ejército israelí el día anterior en el valle de la Bekaa, en el este de Líbano.
Según información proporcionada por la cadena de televisión Al Manar, vinculada a Hezbollah, el ataque contra la base de Meron ha sido descrito como «un gran ataque con misiles» y se ha justificado como una respuesta directa a la agresión israelí en los alrededores de la ciudad de Baalbek.
El lunes, Hezbollah confirmó la muerte de dos de sus miembros en los bombardeos en los alrededores de Baalbek, marcando un aumento en la escalada de tensiones en la región. El Ejército israelí afirmó que los ataques fueron dirigidos contra «complejos» utilizados por el sistema de defensa aérea de Hezbollah, en respuesta al derribo por parte del grupo de un dron Hermes 450 sobre el espacio aéreo libanés.
Los enfrentamientos entre el Ejército israelí y Hezbollah han sido una constante desde el 8 de octubre, desencadenados por ataques previos perpetrados por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) contra territorio israelí. Esta situación ha generado preocupación por una posible escalada del conflicto en la región.
Mientras tanto, se han reportado conversaciones para una posible tregua entre el grupo terrorista palestino Hamas y Israel en la Franja de Gaza, con la esperanza de alcanzar un acuerdo antes del comienzo del ramadán. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha expresado su esperanza de que se logre un alto el fuego para esa fecha.

