Hoy, 25 de noviembre, se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una fecha establecida para visibilizar una problemática global que sigue mostrando cifras alarmantes y demandando acciones urgentes. Esta jornada, impulsada por Naciones Unidas, rememora el asesinato de las hermanas Mirabal —Patria, Minerva y María Teresa— el 25 de noviembre de 1960, durante la dictadura de Trujillo en República Dominicana.
El origen formal de esta conmemoración se remonta a 1993, cuando la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la que se define la violencia de género como “todo acto … que tenga o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico” para la mujer, ya sea en la esfera pública o privada. Luego, en 1999, se estableció oficialmente el 25 de noviembre como día para erradicar esa violencia.
Este año, los datos globales ponen en evidencia la gravedad del problema: según un informe conjunto de ONU Mujeres y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en 2023 unas 51.100 mujeres y niñas fueron asesinadas por su pareja íntima o un familiar cercano, lo que equivale a un promedio de 140 feminicidios al día, o dicho de otro modo, una mujer muere cada 10 minutos por violencia en el entorno familiar. El estudio destaca además que el hogar sigue siendo el lugar más peligroso para las mujeres.
Frente a esta realidad, organizaciones internacionales como la UNESCO y ONU Mujeres renuevan su llamado a la acción: urge prevenir la violencia mediante políticas públicas, educación, acompañamiento a las víctimas y acciones comunitarias que desafíen normas y estereotipos de género.
En muchos países, también se promueven los “16 días de activismo” contra la violencia de género, que comienzan hoy y se extienden hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos

