Cada 26 de octubre se conmemora el Día Mundial del Daño Cerebral Adquirido (DCA), una fecha destinada a visibilizar las consecuencias de las lesiones cerebrales, promover la prevención y reclamar una atención integral para las personas afectadas y sus familias. La jornada también busca generar conciencia sobre los desafíos que enfrentan quienes atraviesan procesos de rehabilitación y recuperación.
El daño cerebral adquirido es una lesión que se produce en el cerebro después del nacimiento y puede tener distintas causas, entre ellas los traumatismos craneoencefálicos, los accidentes cerebrovasculares (ACV), las infecciones y la falta de oxígeno. Sus consecuencias varían según la zona afectada y la gravedad de la lesión, y pueden comprometer el movimiento, el habla, la memoria, la atención y otras funciones cognitivas.
Las personas que sufren daño cerebral adquirido pueden experimentar dificultades para realizar actividades cotidianas, comunicarse o desenvolverse de manera autónoma. Por eso, el tratamiento puede requerir un abordaje interdisciplinario que incluya rehabilitación física, neuropsicológica, ocupacional y del lenguaje, de acuerdo con las necesidades de cada paciente. El acompañamiento familiar y social también cumple un papel importante durante el proceso.
La conmemoración busca, además, promover la inclusión social, mejorar el acceso a los tratamientos y garantizar los derechos de las personas con daño cerebral adquirido. La detección temprana, la atención sanitaria oportuna y la continuidad de la rehabilitación son fundamentales para favorecer la recuperación, mejorar la calidad de vida y reducir las barreras que enfrentan quienes viven con secuelas neurológicas.

