Cada 29 de agosto se conmemora el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, una fecha impulsada por Naciones Unidas con el objetivo de generar conciencia sobre las consecuencias humanas y ambientales provocadas por las pruebas con armas nucleares y promover su eliminación definitiva.
La jornada fue establecida en 2009 por la Asamblea General de la ONU, mediante la Resolución 64/35. La elección del día recuerda el cierre del polígono de ensayos nucleares de Semipalátinsk, en Kazajistán, ocurrido el 29 de agosto de 1991, uno de los mayores centros de pruebas atómicas de la antigua Unión Soviética.
Más de 2.000 ensayos nucleares
Desde que comenzaron las pruebas de armas nucleares en 1945, se realizaron más de 2.000 ensayos en distintos puntos del planeta. Durante décadas, muchas de estas detonaciones tuvieron lugar sin una evaluación adecuada de sus efectos sobre las poblaciones cercanas, el ambiente y la propagación de material radiactivo.
Las consecuencias de estas pruebas pueden extenderse durante años e incluyen contaminación radiactiva, daños ambientales y graves riesgos para la salud humana. Por ese motivo, la fecha busca reforzar el llamado internacional a impedir nuevas explosiones nucleares y avanzar hacia un mundo libre de este tipo de armamento.
Un tratado que todavía espera entrar en vigencia
Uno de los principales instrumentos internacionales es el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE), aprobado en 1996. Actualmente cuenta con 188 países firmantes y 179 ratificaciones, incluida la de Argentina, aunque todavía no ha entrado formalmente en vigor debido a que falta la ratificación de algunos de los Estados específicamente requeridos por el acuerdo.
El Día Internacional contra los Ensayos Nucleares vuelve así a poner en discusión los riesgos de las armas atómicas, la necesidad del desarme y la responsabilidad de los Estados de evitar que nuevas pruebas nucleares produzcan consecuencias irreversibles para las generaciones presentes y futuras.

