El precio del tomate tuvo un aumento significativo, alcanzando los $2.200, $2.500 y $2.800 dependiendo del local. Este aumento en el costo del tomate refleja una serie de desafíos que están impactando directamente en su producción y comercialización en el país.
Ceferino Flores, fitopatólogo del Instituto Nacional de Tecnología Agrícola (INTA) en Yuto, ha destacado una variedad de factores que contribuyen al encarecimiento del tomate. Entre ellos, los altos costos de producción, especialmente para variedades de alto rendimiento como el «Santa Paula», donde cada semilla puede llegar a costar $211. Además, los altos arriendos por hectárea y las condiciones climáticas adversas, especialmente en zonas como Fraile Pintado, donde enfermedades como la podredumbre bacteriana y fúngica han afectado las plantaciones.
La reducción en el número de hectáreas cultivadas también ha sido un factor importante, ya que muchos productores se vieron obligados a abandonar el cultivo del tomate debido a los altos costos y las condiciones climáticas desfavorables.
Cabe mencionar que la situación no es exclusiva de Jujuy; en otras regiones del país como Corrientes y Mendoza, también se enfrentan a desafíos similares. En Corrientes, por ejemplo, una tormenta destruyó casi el 100% de las estructuras de los invernaderos en la zona de Bellavista, lo que ha tenido un impacto significativo en la producción. Además, la presencia del virus rugoso del tomate en plantaciones hortícolas de Trelew, provincia de Chubut, suma una nueva amenaza para la producción tomatera a nivel nacional.
El mercado refleja una combinación de factores que van desde los altos costos de producción hasta las condiciones climáticas adversas, lo que dificulta la viabilidad económica del cultivo del tomate. Esta situación ha llevado a un aumento en los precios no solo del tomate, sino también de otras verduras y frutas en el mercado, lo que representa un desafío para los consumidores y los productores por igual.

