El Parque Nacional Los Alerces y otras áreas de la provincia de Chubut enfrentan un devastador incendio que ha consumido más de 1,000 hectáreas hasta el momento. El siniestro, que se inició el pasado jueves en la zona del Arroyo Centinela, a la altura de Bahía Rosales del lago Futalaufquen, ha crecido rápidamente, fusionando dos focos iniciales y transformándose en un incendio único.
Según trascendió, el fuego sigue activo en todos los sectores, y las condiciones climáticas adversas, como fuertes vientos y altas temperaturas, complican significativamente las tareas de extinción.
El combate contra las llamas involucra a más de 250 brigadistas, a quienes se sumarán refuerzos en las próximas horas, incluyendo 93 adicionales y 30 programados para el día siguiente. En total, más de 144 agentes del Ministerio del Interior, 46 del Servicio de Manejo del Fuego de la Provincia de Chubut, y 35 brigadistas del Parque Nacional Los Alerces están directamente involucrados en las operaciones.
Las labores de extinción se ven obstaculizadas por el humo, que ha reducido la visibilidad al mínimo y ha impedido que los medios aéreos realicen operaciones durante la mañana. Sin embargo, se espera que en las próximas horas lleguen a la zona dos aviones turbohélices AT-802 con capacidad de descarga de 3,000 litros de agua cada uno, un avión observador Cessna 182 y dos helicópteros Bell, que serán cruciales en el combate contra el fuego.
El Servicio Nacional de Manejo del Fuego también está reforzando los esfuerzos con brigadistas adicionales y recursos provenientes del Plan Provincial de la Provincia de Córdoba. Se ha formado un comando unificado entre Parques Nacionales y la provincia de Chubut para coordinar eficazmente los recursos disponibles de ambas jurisdicciones.
Además de la pérdida de bosque nativo, el incendio ha afectado a especies como ñire, laura, caña coihue y lenga. La magnitud del desastre ha llevado a declarar el Parque Nacional Los Alerces como un sitio de patrimonio mundial por la Unesco en 2017, y las autoridades están trabajando arduamente para contener la propagación del fuego y minimizar los daños ambientales.

