Europa atraviesa una intensa ola de calor que ya dejó temperaturas superiores a los 44 °C en países como Italia, España, Grecia y Francia. El fenómeno, que afecta principalmente a la región del Mediterráneo, encendió alertas meteorológicas y provocó la activación de planes de emergencia sanitaria y climática en numerosas localidades.
Las autoridades europeas instaron a la población a evitar la exposición directa al sol entre las 11 y las 17 horas, hidratarse constantemente y prestar especial atención a niños, personas mayores y pacientes crónicos. En ciudades como Roma y Atenas, se habilitaron centros de enfriamiento y refugios climatizados para la población vulnerable.
Además de las consecuencias para la salud, la ola de calor impacta también en la economía y el medio ambiente. Se reportaron interrupciones en el transporte, incendios forestales en zonas rurales y pérdidas en el sector agrícola debido a la sequía extrema. En Grecia, al menos 20 focos de incendios activos obligaron a evacuar varias localidades.
Los expertos señalan que este tipo de eventos se vuelven más frecuentes e intensos por efecto del cambio climático. La Organización Meteorológica Mundial advirtió que las olas de calor en Europa han aumentado en duración e intensidad en la última década, y pidió a los gobiernos reforzar las políticas de adaptación frente a escenarios climáticos extremos.

