Ante la intensificación de los bombardeos rusos que han provocado más de 12.000 muertes civiles en Ucrania, los aliados europeos y Canadá han decidido acelerar el suministro de armamento al país invadido, priorizando sistemas de defensa aérea y municiones estadounidenses. Los Países Bajos lideraron esta nueva fase de asistencia con un paquete de ayuda militar valorado en 500 millones de euros, en su mayoría destinado a la compra de equipamiento en EE.UU.
La OTAN comenzó a coordinar entregas regulares de armamento basadas en las necesidades urgentes del campo de batalla, incluyendo sistemas Patriot, misiles y municiones. Se prevé que al menos dos envíos lleguen a Ucrania este mes. “Los paquetes se prepararán rápidamente y se enviarán de forma regular”, confirmó la alianza atlántica en un comunicado emitido el lunes por la noche.
Mientras tanto, el ejército ruso continúa su ofensiva en el este, centrando sus esfuerzos en la ciudad de Pokrovsk, un centro logístico clave. Según informes, los ataques rusos con armas guiadas han causado nuevas víctimas civiles, profundizando la crisis humanitaria. Naciones Unidas calificó los ataques sobre zonas urbanas como “implacables”, y subrayó la necesidad urgente de fortalecer las defensas ucranianas.
Alemania, por su parte, anunció que enviará dos sistemas adicionales de defensa aérea Patriot a Ucrania en los próximos días, tras recibir garantías de Estados Unidos sobre la reposición de su inventario. El ministro de Defensa neerlandés, Ruben Brekelmans, afirmó que “los sistemas de defensa aérea y las municiones estadounidenses son cruciales para que Ucrania se defienda”, y denunció que los ataques rusos buscan “quebrantar al país mediante el terror”.

