Con la expectativa en su punto máximo, el estadio Kempes de Córdoba se preparaba para recibir uno de los eventos deportivos más esperados del año: el superclásico entre River Plate y Boca Juniors. En medio de la emoción de los hinchas, las autoridades implementaron un extenso operativo de seguridad para garantizar el desarrollo del partido en un ambiente seguro y controlado.
Desde las primeras horas de la madrugada, se desplegó un operativo de control vehicular y de personas en los ingresos a la provincia de Córdoba. La Policía de la provincia, junto con unidades especiales y fuerzas federales, llevó a cabo procedimientos preventivos en diversas rutas para asegurar el orden y la tranquilidad durante el evento deportivo.
Durante los controles, se secuestraron elementos como pirotecnia, bebidas alcohólicas y armas blancas, evidenciando la acción de las autoridades para prevenir incidentes y garantizar la seguridad de los asistentes. Además, se realizaron inspecciones en micros de larga distancia y se aplicó el derecho de admisión a personas con antecedentes o con pedido de captura vigente.
El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, detalló el despliegue policial y las medidas implementadas para recibir a las hinchadas de River Plate y Boca Juniors. Unos 1.800 agentes estuvieron involucrados en el operativo, con dos rutas de ingreso y egreso distintas para garantizar la seguridad y evitar enfrentamientos entre las parcialidades.
Quinteros destacó que las autoridades coordinaron con la Policía Caminera y la seguridad privada para asegurar un ingreso ordenado y sin contratiempos. Asimismo, se estableció un riguroso control en los sectores populares y plateas del estadio, designados por la Liga Profesional.

