En las últimas semanas, los habitantes de San Salvador de Jujuy y Palpalá han enfrentado persistentes problemas en el suministro de agua potable. Barrios como Paso de Jama, 18 de Noviembre, San José y Constitución en Palpalá han reportado cortes desde el miércoles pasado, con agua saliendo «totalmente oscura», según denuncian los vecinos.
Estos inconvenientes se han agravado debido a intensos temporales que azotaron la región. El 19 de febrero, precipitaciones que superaron los 206 milímetros en un solo día provocaron una crecida en los ríos Grande y Guerrero, arrastrando sedimentos y materia orgánica que elevaron la turbidez del agua a niveles inusuales: 100.000 NTU en el Río Grande y 40.000 NTU en Guerrero. Estos valores impidieron la potabilización adecuada del agua, afectando la distribución en la capital jujeña y zonas aledañas.
La empresa estatal Agua Potable de Jujuy informó que, tras el temporal, se implementaron operativos de emergencia para normalizar el servicio. Luego, anunciaron avances significativos en la recuperación del suministro en San Salvador de Jujuy y Alto Comedero, destacando que las plantas potabilizadoras y cisternas comenzaron a recibir agua apta para el consumo.
A pesar de estos esfuerzos, los residentes continúan expresando su malestar por la falta de agua y la calidad del servicio. Muchos señalan que estos problemas son recurrentes y exigen soluciones definitivas por parte de las autoridades. La situación ha generado un clima de descontento, evidenciando la necesidad de inversiones y mejoras en la infraestructura hídrica de la provincia para garantizar un suministro constante y de calidad.

