Se trata de un problema común mientras que algunos eligen un nuevo filtro de Instagram como solución rápida, otros recurren a costosas cirugías con la esperanza de tomarse una mejor foto, los investigadores analizaron específicamente las selfies tomadas a 30 centímetros de distancia, una distancia común para alguien que se toma una imagen de estas características sin la ayuda de un palo. En una fotografía tomada desde esa distancia, la nariz de los hombres parece un 30% más ancha de lo que realmente es y la de las mujeres un 29% más. En cambio, una foto tomada desde la distancia estándar de un metro y medio no presenta ninguna distorsión perceptible.
cuando volvemos a revisar estas imágenes unos días después, no le damos tanta importancia a tantísimos defectos que habíamos visto en un principio. Esto es porque continuamos con nuestra vida y consideramos que esa imagen es una fotografía que quedó en el pasado. Podría decirse que la cabeza está menos condicionada y los ojos se vuelven menos críticos.
A todo esto, se añade el efecto de la nostalgia. La psicología apunta a que es cuestionable que podamos evaluar objetivamente una fotografía sin que entren en juego los recuerdos que, asociados a la misma, esto quiere decir que si la foto que te lo tomaste una noche que tuvo llena de diversión y buenos momentos.

