Un buque de carga se hundió en el Mar Rojo después de un ataque de militantes hutíes, llevándose consigo unas 21.000 toneladas métricas de fertilizante de sulfato de fosfato de amonio. Este incidente ha generado preocupaciones significativas sobre el impacto ambiental en una de las vías fluviales más transitadas del mundo y el hogar de muchos arrecifes de coral.
El barco, conocido como Rubymar, fue alcanzado por un misil balístico antibuque disparado por los hutíes, respaldados por Irán, el 18 de febrero.
Las aproximadamente 21.000 toneladas métricas de fertilizante representan un riesgo ambiental significativo para el Mar Rojo, según lo destacado por el Centcom. Además, el hundimiento del barco podría provocar un daño subsuperficial a otros buques que transitan por las rutas marítimas de la vía fluvial.
El gobierno yemení ha advertido que este naufragio causará un desastre ambiental en la región. El ataque anterior de los hutíes ya había provocado una mancha de petróleo de 18 millas y obligó a la tripulación a abandonar el barco.
Expertos ambientales han expresado su preocupación por las posibles consecuencias del hundimiento. Ian Ralby, de la firma de seguridad marítima I.R. Consilium, destacó que el Mar Rojo podría verse afectado significativamente y que cualquier derrame podría tener consecuencias graves en los ecosistemas marinos.

