El uso de dispensers de agua se volvió habitual en hogares, oficinas y comercios por su practicidad. Sin embargo, especialistas en salud advierten que el agua de estos equipos también requiere cuidados y controles para evitar riesgos sanitarios, ya que si no se mantienen correctamente pueden convertirse en un foco de contaminación.
Uno de los principales aspectos a tener en cuenta es la limpieza y desinfección periódica del dispenser. Estudios indican que, cuando estos equipos no reciben mantenimiento adecuado, pueden acumular bacterias en sus conductos internos, boquillas y depósitos. Entre los microorganismos que se han detectado en dispensadores mal higienizados se encuentran coliformes, E. coli, hongos y otras bacterias capaces de provocar diarreas, vómitos y otras infecciones.
Otra recomendación es verificar siempre la procedencia del agua en bidones. Las autoridades sanitarias aconsejan adquirir agua de empresas habilitadas y revisar que los envases estén sellados, con etiqueta y fecha de elaboración. El agua embotellada debe cumplir con controles de calidad que garanticen que está libre de microbios y sustancias químicas peligrosas, aunque si el proceso o el almacenamiento fallan también puede contaminarse.
Finalmente, se aconseja evitar dejar los bidones abiertos o expuestos al sol y limpiar regularmente las superficies del dispenser, especialmente las boquillas de salida. La higiene del equipo, el control del origen del agua y la correcta manipulación del bidón son medidas simples que ayudan a asegurar que el consumo de agua sea realmente seguro y saludable.

