La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto crítico luego de que Irán calificara como “una declaración de guerra” los ataques aéreos israelíes sobre instalaciones militares y nucleares ocurridos este viernes. A través de una carta enviada a la ONU, el ministro de Exteriores, Abás Araqchi, instó al Consejo de Seguridad a intervenir de manera urgente ante la ofensiva, que dejó al menos ocho muertos, entre ellos dos altos mandos y seis científicos vinculados a programas nucleares.
En respuesta al ataque, Irán lanzó más de 100 drones contra territorio israelí, aunque según las Fuerzas de Defensa de Israel, ninguno logró alcanzar su objetivo. Las autoridades aseguraron que tienen “control sobre la situación”, mientras que las operaciones militares continúan en distintos frentes. El bombardeo inicial fue ejecutado por 200 cazas israelíes, que atacaron puntos estratégicos del aparato militar iraní.
El Estado Mayor del Ejército de Irán emitió un comunicado en el que advirtió que “no habrá límites” en su represalia, acusando a Israel de haber cruzado “todas las líneas rojas”. En sintonía, el líder supremo iraní, Alí Jameneí, sostuvo que el régimen sionista se ha impuesto “un destino amargo y doloroso”, y que pagará las consecuencias por sus acciones.
Frente a la creciente escalada, Estados Unidos emitió una alerta para su personal en Israel, instándolos a permanecer en lugares seguros y extremar precauciones. El aviso incluyó recomendaciones de seguridad, como identificar refugios cercanos y estar preparados ante posibles ataques con misiles. La embajada estadounidense advirtió que el entorno en la región “es complejo y puede cambiar rápidamente”.

