En medio de una réplica intensa del éxodo que comenzó en 2015, más de 7.700.000 millones de venezolanos han abandonado su país en busca de un refugio mejor en América Latina y el Caribe, según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA). Aunque el flujo masivo ha disminuido, la región se enfrenta a nuevos desafíos en 2023, con movimientos migratorios entre países de la región y hacia Estados Unidos.
El informe destaca que Colombia lidera como el principal receptor de migrantes, seguido por Perú, Ecuador, Chile, Argentina y Brasil. Las causas del éxodo son políticas, económicas y de derechos humanos, incluyendo hiperinflación, desabastecimiento, violencia y represión bajo el régimen de Nicolás Maduro.
La CIDH enfatiza la importancia de que los países receptores promuevan la integración social y la resiliencia de los venezolanos, garantizando derechos fundamentales como el trabajo, la educación y la seguridad social.
A pesar de los esfuerzos de integración, los migrantes enfrentan dificultades en el acceso a alimentos, vivienda y atención médica. La discriminación y la violencia, a menudo incitadas por discursos xenófobos y estigmatizantes, son desafíos adicionales.
Por otro lado, la CIDH señala que más de 400.000 personas, en su mayoría venezolanos, han buscado desplazarse hacia Estados Unidos a través de la selva del Darién en Panamá en los primeros nueve meses de 2023. Este aumento ha llevado a Estados Unidos a retomar las deportaciones a Caracas, como parte de un acuerdo con el régimen de Maduro.
La comunidad internacional es llamada a proporcionar asistencia técnica y financiera directa a los países afectados, fortaleciendo sistemas de salud, educación y vivienda. La urgencia de diseñar mecanismos regionales de protección y regularización se vuelve cada vez más evidente en medio de esta crisis migratoria sin precedentes.

