El pasado sábado, 13 de abril, la situación en Medio Oriente empeoró con el ataque lanzado por Irán sobre Israel, en represalia por el bombardeo de la embajada iraní en Siria. La agresión, llevada a cabo mediante drones y misiles balísticos, fue confirmada tanto por el ejército israelí como por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, había anticipado el ataque, advirtiendo que llegaría «más temprano que tarde». Además de Irán, en la ofensiva participaron el Hezbollah y rebeldes hutíes desde Yemen.
El portavoz del ejército israelí, Daniel Hagari, informó que Irán lanzó drones desde su territorio contra Israel, identificando más de 100 de estos aparatos. En respuesta, Israel anunció la destrucción de un anexo de la embajada de Irán en Damasco.
Ante esta situación, la comunidad internacional ha reaccionado con preocupación y ha convocado una cumbre de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la crisis en Medio Oriente. Se espera que los líderes mundiales discutan medidas para contener la escalada de violencia y buscar soluciones diplomáticas para el conflicto.

