El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un nuevo esquema arancelario que comenzará a regir el 7 de agosto, seis días después de lo previsto. La medida, formalizada a través de una orden ejecutiva, establece un arancel mínimo del 15% para los países con los que EEUU mantiene déficit comercial, y del 10% para aquellos con superávit. Sin embargo, algunas naciones enfrentarán tarifas superiores por no haber llegado a acuerdos antes del vencimiento del plazo o por motivos políticos.
Uno de los países más perjudicados es Canadá, que verá elevar sus aranceles del 25% al 35%, mientras que se introdujo una tarifa del 40% a productos canadienses considerados como transbordados para evitar impuestos. Trump justificó la decisión afirmando que Ottawa no ha colaborado para frenar el flujo de fentanilo y otras drogas ilícitas, y acusó al país de tomar represalias contra Estados Unidos.
En el caso de Brasil, se aplicará un recargo adicional del 40% sobre el arancel base del 10%. Según Trump, esta medida responde a su descontento por el juicio al ex presidente Jair Bolsonaro, a quien considera un aliado. Consultado sobre las críticas del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, el mandatario estadounidense fue tajante: “No tiene que hacer negocios con Estados Unidos, y a mí me parece bien”.
La Unión Europea logró cerrar un acuerdo con Washington y sus productos quedaron gravados con un arancel del 15%, al igual que Corea del Sur. En tanto, el Reino Unido y Australia recibieron el trato más favorable, con un 10% de tarifa. Australia, en particular, fue mencionado como el país con los aranceles recíprocos más bajos.
Por otro lado, México obtuvo una prórroga de 90 días tras una conversación entre Trump y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, mientras que China logró una reducción significativa, pasando de un arancel del 145% al 30%, en un acuerdo temporal que deberá definirse antes del 12 de agosto. A su vez, Beijing redujo sus propios aranceles del 125% al 10%, y ambas potencias levantaron restricciones sobre el comercio de tierras raras y semiconductores.
Los aranceles más altos fueron asignados a países como Siria (41%), Laos y Myanmar (40%), Suiza (39%), Irak y Serbia (35%), y Sudáfrica, Argelia, Libia y Bosnia y Herzegovina (30%). En total, más de 70 países fueron incluidos en la nueva política comercial estadounidense, que también mantiene los gravámenes del 50% sobre el aluminio y el acero, y extiende esta tasa a varios productos elaborados con cobre, excepto los cátodos chilenos.
Trump celebró la medida en su red social Truth Social, asegurando que “hace un año Estados Unidos era un país muerto, ahora es el más atractivo del mundo”. Afirmó que su plan busca contrarrestar la avalancha de aranceles que afectan a EEUU y restaurar su soberanía económica, promoviendo la inversión interna y la creación de empleos bien remunerados.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reforzó este mensaje al declarar que el plan de Trump está “reduciendo la dependencia de países extranjeros” y “atrayendo inversiones por billones de dólares”.

