Cada vez son más los argentinos a los que se les dificulta llevar una dieta adecuada y satisfacer otras necesidades como de vestimenta y vivienda.
Según los datos proporcionados por el Indec, en los primeros seis meses del año la pobreza llegó a 36,5% de la población y afectó a 17,3 millones de argentinos y la indigencia se ubicó en el 8,8% equivalente a 4,2 millones de personas
Por otro lado, la Universidad Popular Barrios de Pie realizó un informe detallado sobre la situación en la que se encuentran niños y jóvenes de barrios populares de Argentina.
Este trabajo se llevó a cabo en los comedores y merenderos de Barrios de Pie en Buenos Aires, Caba, Catamarca, Chaco, Córdoba, Corrientes, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán y Tierra del Fuego, por lo que está orientado sobre todo a las cuestiones nutricionales que debe afrontar este sector de la población.
Entre las problemáticas más recurrentes se encuentra el sobrepeso detectado en el 20,9% de los casos; y la obesidad, en el 24,5%. El déficit de peso, en cambio, se ubica en un 3,2% global. Por otro lado, la baja talla, que suele ser producida por desnutrición crónica, alcanza el 6,7%, con un fuerte predominio en menores de 2 años (20,2%) y niños de 2 a 6 años (8,9%).
Teniendo en cuenta los datos referidos al consumo de carnes, frutas, verduras y lácteos, que son nutrientes esenciales, los datos indican que las familias disminuyeron el consumo de carnes el 54%, de frutas el 49%, de verduras el 43% y de lácteos el 44%.
Por el contrario, aumentó un 35% la ingesta de alimentos más económicos y rendidores, aunque nutricionalmente mucho menos convenientes, ya que son ricos en hidratos de carbono como papa, batata, arroz y fideos.
Al no tener una alimentación adecuada, los niños y jóvenes de estas familias se verían más propensos a contraer enfermedades al tener un sistema inmunológico más débil. A su vez, afectaría al correcto desarrollo neurológico y a su crecimiento en general.

