El crecimiento de las aplicaciones de transporte como Uber, DiDi y Cabify sigue transformando el mercado laboral en Argentina, con un aumento sostenido en la cantidad de choferes que se suman a estas plataformas. Según distintos informes, en 2026 ya hay más de 250.000 conductores activos en el país, impulsados principalmente por la necesidad de generar ingresos en un contexto económico complejo.
Este fenómeno no es nuevo, pero se intensificó en los últimos años. Solo en una de las principales plataformas, la cantidad de conductores creció hasta un 47% interanual, reflejando cómo cada vez más personas encuentran en estas apps una alternativa laboral flexible o un complemento salarial. Además, desde 2020, cientos de miles de argentinos se incorporaron al sistema de movilidad por aplicaciones, consolidando un cambio estructural en la forma de trabajar y moverse en las ciudades.
Entre los motivos que explican este aumento, se destacan la falta de empleo formal, la posibilidad de manejar horarios propios y la opción de generar ingresos adicionales. Muchos conductores combinan esta actividad con otros trabajos o la utilizan como “salvavidas” ante la inestabilidad económica. Sin embargo, especialistas advierten que para lograr ingresos sostenidos es necesario trabajar largas jornadas, lo que evidencia las exigencias del sistema.
A pesar del crecimiento, el sector enfrenta desafíos importantes. La mayor cantidad de choferes genera una competencia creciente, lo que impacta en la rentabilidad individual. De hecho, en los últimos meses se registraron reclamos y protestas por la baja en tarifas y comisiones, lo que refleja la tensión entre la expansión del modelo y las condiciones laborales de quienes lo sostienen.

