Tras el atroz atentado en el reconocido Crocus City Hall en Moscú, la Justicia rusa ha tomado medidas contundentes. Este domingo, se decretó prisión preventiva por dos meses para cuatro sospechosos del ataque, que resultó en la trágica pérdida de al menos 180 vidas.
Los cuatro hombres, imputados con cargos de terrorismo, podrían enfrentar una condena de cadena perpetua, según informes de la agencia TASS. Se les acusa de perpetrar el devastador acto en la popular sala de conciertos.
Los primeros en comparecer ante el juez fueron Saidakrami Rachabalizoda y Dalerdjon Barotovich Mirzoyev. Mirzoyev, ciudadano de Tayikistán y padre de tres hijos menores, admitió plenamente su culpa durante la vista. Se reveló que vivía en la región de Moscú con documentos de residencia vencidos desde hace tres meses.
El tribunal ordenó que Mirzoyev permanezca bajo custodia hasta el 22 de mayo, mientras continúa la investigación por terrorismo.
Rachabalizoda, por su parte, también admitió su participación en el ataque. Este hombre de 30 años, casado y padre de un hijo, no tiene antecedentes penales.
Además de estos cuatro sospechosos, las autoridades rusas han arrestado a un total de 11 personas en relación con el atentado. Cuatro de ellos son considerados presuntos autores materiales del ataque, mientras que los otros siete están bajo sospecha de complicidad.
Las autoridades señalan que los sospechosos son «ciudadanos extranjeros», aunque no han especificado sus nacionalidades.
El ataque, reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS), ha conmocionado a Rusia y al mundo entero. El balance de víctimas, actualizado por los investigadores, asciende a 182 muertos, incluyendo tres niños, con 110 personas hospitalizadas y 40 en estado crítico.
El presidente ruso, Vladímir Putin, anunció el arresto de los sospechosos en un discurso televisado el sábado. Aunque el ISIS ha reivindicado la responsabilidad, las autoridades rusas también han señalado a Ucrania, aunque este país niega cualquier implicación.

