Este domingo, Venezuela vivió una jornada electoral marcada por la baja participación ciudadana. La convocatoria para elegir 24 gobernaciones, 285 diputados y 520 legisladores regionales tuvo un acatamiento mínimo: según datos del Comando Venezuela y la consultora Meganálisis, la participación fue de alrededor del 12,5%. En contraste, el Consejo Nacional Electoral (CNE), vinculado al oficialismo, aseguró que la cifra alcanzó el 42,6%, aunque no presentó actas ni registros verificables.
La oposición, liderada por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, promovió el boicot como forma de rechazo al sistema electoral. “Hoy más del 85% de los venezolanos desobedecimos a este régimen criminal”, expresó Machado. González, por su parte, calificó la jornada como “un acto de coraje cívico” y sostuvo que el deseo de cambio “sigue intacto”.
Durante el día, el CNE anunció una prórroga del proceso por una supuesta “gran afluencia de electores”, aunque distintos reportes y testimonios señalaron que los centros de votación permanecieron vacíos. En este contexto, el presidente Nicolás Maduro anunció que propondrá una reforma del sistema electoral para implementar “circuitos comunales” y realizar una “reingeniería” del proceso de votación.
La jornada fue interpretada por sectores opositores como una declaración política silenciosa. “Yo ya voté el 28 de julio”, repitieron muchos ciudadanos en referencia a las elecciones presidenciales en las que la oposición afirma haber vencido al oficialismo. Sin observadores internacionales independientes ni herramientas de verificación como los códigos QR en las actas, la desconfianza en el sistema electoral se expresó esta vez a través de la abstención.

