Los préstamos en pesos registraron en noviembre una baja del 0,4% en términos reales, de acuerdo con un informe de la consultora LCG. La caída estuvo impulsada principalmente por el menor uso de tarjetas de crédito, que en octubre habían tenido un fuerte impulso por el Día de la Madre. Aun así, el crédito en moneda local acumula un crecimiento interanual del 36,4%, lo que refleja un avance sólido respecto del año pasado.
El financiamiento al consumo fue el que más influyó en el resultado mensual, con un retroceso de 1,2% real, producto de la caída de los préstamos personales (-0,7%) y, sobre todo, de las tarjetas (-1,7%). Desde First Capital Group señalaron que el aumento de la morosidad en los últimos meses redujo la oferta de crédito y ralentizó la baja de tasas, dificultando una recuperación más rápida. En comparación con noviembre de 2024, sin embargo, los préstamos al consumo crecieron 38,4%, impulsados por los personales, que avanzaron 63,5%.
El financiamiento a las empresas también mostró un leve retroceso de 0,1%, explicado por la caída en documentos (-1,3%), mientras que los adelantos crecieron 3,3%. Según LCG, las tasas activas de adelantos se acomodaron más rápido al contexto de menor inflación, a diferencia de las tasas de préstamos personales, que se mantienen más rígidas.
Los créditos con garantía real crecieron 1,8% por encima de la inflación, aunque desaceleraron en relación con meses anteriores. Los hipotecarios aumentaron 5,2% en noviembre, mientras que los prendarios cayeron 1,6% tras 18 meses de subas. En el segmento UVA, el economista Federico González Rouco destacó que noviembre fue el peor mes del año: el stock nominal cayó 50%, hasta US$180 millones, debido a que la volatilidad previa adelantó muchas operaciones durante septiembre y octubre.

