El Gobierno argentino decidió evitar una nueva escalada diplomática con Brasil luego de las duras declaraciones de Guilherme Boulos, secretario general de la Presidencia brasileña, contra Javier Milei. Tanto desde la Casa Rosada como desde Cancillería optaron por no responder públicamente y señalaron que no realizarán comentarios sobre el episodio.
La controversia surgió tras confirmarse que Milei viajará a San Pablo el próximo 25 de julio para participar en actividades vinculadas con la campaña presidencial de Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El mandatario argentino ya había recibido al senador brasileño en la Quinta de Olivos y había expresado abiertamente su respaldo a su candidatura.
El anuncio provocó malestar dentro del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Boulos acusó a Milei de intervenir en la política interna brasileña y utilizó fuertes descalificaciones contra el Presidente argentino. Pese al cruce, las autoridades nacionales resolvieron mantener abiertos los canales institucionales y dejar el manejo de la situación en manos de la Cancillería y de la Embajada argentina en Brasilia.
La estrategia de la Casa Rosada busca impedir que las diferencias ideológicas afecten la relación bilateral entre los dos países. Aunque Milei mantiene su acercamiento con el espacio bolsonarista y tiene previsto reunirse con Jair Bolsonaro durante su visita, el Gobierno pretende preservar los vínculos diplomáticos y comerciales con Brasil, uno de los socios más importantes de la Argentina en la región.

