Faltando poco para la llegada del invierno, el consumo eléctrico suele dispararse debido al uso intensivo de calefacción, iluminación y electrodomésticos. En este contexto, especialistas recomiendan adoptar hábitos simples que pueden marcar una gran diferencia en la factura de luz y, al mismo tiempo, contribuir al cuidado del medio ambiente.
Una de las claves principales es aprovechar al máximo la luz solar. Mantener cortinas abiertas durante el día permite calefaccionar naturalmente los ambientes, mientras que cerrarlas por la noche ayuda a conservar el calor. También es aconsejable revisar puertas y ventanas para evitar filtraciones de aire frío que obligan a un mayor uso de estufas o calefactores eléctricos.
Otro punto importante es elegir artefactos eficientes. Los equipos con etiqueta de eficiencia energética clase A consumen menos electricidad. Además, es preferible usar estufas a gas o calefactores eléctricos de bajo consumo, y evitar los radiadores eléctricos convencionales, que suelen ser los que más energía demandan.
Por último, se sugiere reducir el uso de electrodomésticos en simultáneo y desenchufar aquellos que no estén en uso, ya que algunos siguen consumiendo energía en modo espera. Con pequeñas acciones cotidianas, es posible lograr un uso más racional de la energía durante los meses más fríos sin resignar bienestar en el hogar.

