Un estudio liderado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) ha arrojado resultados sorprendentes sobre los beneficios del ejercicio cardiovascular. Según esta investigación, cumplir con las pautas de actividad física aeróbica y fortalecimiento muscular puede reducir el riesgo de muerte por neumonía e influenza en un asombroso 48%.
El ejercicio cardiovascular, también conocido como ejercicio aeróbico, involucra actividades como trotar, nadar y andar en bicicleta, que hacen que el corazón y los pulmones trabajen más intensamente para oxigenar los músculos. Esto no solo ayuda en la quema de calorías, sino que también mejora significativamente la salud cardiovascular y la función pulmonar.
Según las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda un promedio de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para adultos, e incluso 60 minutos al día para niños y adolescentes. Estas recomendaciones buscan prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, cáncer y mejorar la salud mental.
Lo más interesante es que el estudio de los CDC encontró que incluso realizar entre 10 y 149 minutos de actividad física de moderada a vigorosa por semana puede reducir el riesgo de muerte por neumonía e influenza en un 21%. Este beneficio aumenta a medida que la cantidad de ejercicio aumenta, alcanzando un asombroso 50% de reducción del riesgo para aquellos que realizan de 301 a 600 minutos de actividad semanal.
Los expertos médicos enfatizan que el ejercicio aeróbico moderado es fundamental para retrasar el envejecimiento, prevenir enfermedades cardiovasculares y mejorar la calidad de vida. Combinado con hábitos saludables como no fumar y mantener una dieta equilibrada, el ejercicio cardiovascular se erige como una herramienta poderosa para una vida más larga y saludable.
El médico clínico Luis Cámera destacó que «cuidar la salud vascular es una de las cosas más importantes», y que los ejercicios aeróbicos, como caminar, prolongan la expectativa de vida y retrasan la aparición de discapacidades.
El cardiólogo y deportólogo Norberto Debbag subrayó que el ejercicio no solo beneficia la salud cardiovascular, sino que también fortalece la estructura ósea, mejora la movilidad y puede tener efectos psicológicos positivos cuando se realiza al aire libre.

