El precio internacional del petróleo continúa en alza y mantiene en alerta a los mercados globales, en un contexto marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente tras los últimos ataques a instalaciones energéticas. En las últimas jornadas, el barril de crudo superó nuevamente los 110 dólares y llegó a ubicarse en torno a los 112 dólares, impulsado por la creciente incertidumbre sobre el suministro global.
La suba está directamente vinculada a la intensificación de las acciones militares entre Irán, Estados Unidos e Israel, que incluyeron bombardeos y represalias sobre puntos estratégicos de producción y transporte de energía. Estos episodios alimentan el temor a una interrupción prolongada del abastecimiento mundial, especialmente por los ataques a infraestructuras clave y la inestabilidad en rutas energéticas críticas.
Uno de los factores más determinantes es la crisis en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo que se consume a nivel global. La reducción drástica del tráfico marítimo en esa zona agravó el escenario y llevó los precios a superar los 100 dólares por barril, en lo que ya se considera una de las mayores tensiones energéticas de los últimos años.
El impacto ya se siente en distintas economías: los combustibles registran fuertes incrementos y se espera una mayor presión inflacionaria a nivel mundial. Desde el inicio del conflicto, el petróleo acumula subas superiores al 50% y en algunos casos se acerca a duplicar su valor respecto de comienzos de año, lo que genera preocupación por sus efectos en el costo de vida, la producción y el comercio internacional.

