La emblemática infusión de la región, el mate, vuelve a sorprender con nuevos aportes a la salud. Estudios recientes revelan que no solo es un símbolo cultural, sino también un potente aliado del bienestar físico.
1. Salud bucal: microbiota equilibrada
Investigaciones lideradas por la académica uruguaya Bárbara García muestran que los consumidores habituales de mate presentan una diversidad notablemente mayor en su microbiota salival. En promedio, se observan 495 especies bacterianas en saliva de tomadores, frente a las 418 especies de quienes no lo consume. Esta riqueza microbiana podría ayudar a prevenir desequilibrios (disbiosis) asociadas a caries y enfermedades periodontales.
2. Salud metabólica: regulación del apetito y azúcar en sangre
Un estudio realizado por la Universidad Brigham Young y publicado en la revista Nutrients observó que la yerba mate estimula significativamente la producción de la hormona GLP-1, vinculada a la regulación del apetito y la glucosa. Además, no afecta los niveles de GIP, otra hormona que podría favorecer la acumulación de grasa Esto posiciona al mate como un potencial nutracéutico en el control de la diabetes tipo 2 y la obesidad.
3. Salud intestinal y metabolismo
Otros estudios advierten que el consumo regular de mate podría mejorar la salud intestinal y su rol en la regulación del metabolismo. Estos efectos se suman a los conocidos beneficios antioxidantes, energizantes y cardiovascularmente protectores del mate.

