Hoy, en el Día Mundial Sin Alcohol, marcado por la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se busca no solo concientizar sobre los perjuicios físicos y psicológicos del consumo de alcohol a nivel individual, sino también reflexionar sobre su impacto social. En este contexto, la preocupación recae especialmente en la conducción bajo los efectos del alcohol, una práctica más común de lo deseado entre los jóvenes conductores.
De acuerdo con estudios de Seguridad Vial, la alarmante estadística revela que 3 de cada 10 jóvenes admiten haber manejado bajo la influencia del alcohol. Este comportamiento, además de ser una violación de las normas de tráfico, contribuye significativamente a la cantidad de víctimas fatales en siniestros viales evitables, siendo los jóvenes de entre 15 y 34 años los más afectados. Los efectos nocivos de conducir bajo la influencia del alcohol son diversos, desde la falsa sensación de seguridad y exceso de confianza, que pueden resultar en malas decisiones como exceder la velocidad, hasta la afectación de la visión, pérdida de equilibrio y disminución de las reacciones y maniobras. En este Día Mundial Sin Alcohol, la llamada de atención es clara: es imperativo reflexionar sobre la responsabilidad al volante para garantizar la seguridad vial y la integridad de todos en la carretera.

