Los analistas del mercado financiero prevén una normalización gradual de las variables económicas que podría impulsar el crédito en pesos durante 2026, aunque advierten que difícilmente se repita un boom como el observado en el primer año de gestión de Javier Milei. El escenario continúa condicionado por altos niveles de morosidad y tasas de interés que aún no logran estabilizarse, lo que limita una recuperación más rápida del financiamiento.
En ese contexto, el economista de Empiria, Federico González Rouco, señaló que 2026 será un año de ordenamiento para el mercado crediticio. Según explicó, aunque el Banco Central avanzó en la reducción de las tasas de política monetaria, el costo de los créditos personales y de las tarjetas de crédito sigue siendo elevado. Si bien proyectó una baja de tasas nominales, advirtió que el traslado a los préstamos al consumo será lento, especialmente en un escenario de alta mora.
Por su parte, Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, indicó que algunas líneas comienzan a mostrar señales de recuperación, como los créditos hipotecarios y los préstamos comerciales, aunque todavía representan una porción menor del total. En cambio, sostuvo que las tarjetas de crédito y los préstamos personales continúan más rezagados, debido al incremento de la morosidad registrado en el último semestre, particularmente en el segmento de familias.
Durante 2025, el crédito en pesos creció con fuerza en términos reales, con una suba del 31,9% del stock total y un nivel equivalente al 10,6% del PBI, el más alto desde 2018. Sin embargo, el impulso se concentró en el primer semestre, ya que la incertidumbre electoral y la volatilidad de tasas en la segunda mitad del año frenaron el crecimiento. Ese escenario derivó en un aumento sostenido de la morosidad, que alcanzó el 4,5% en el sector privado y el 7,8% en las líneas destinadas a familias, poniendo un límite a la expansión del crédito.

