El Fondo Monetario Internacional volvió a poner el foco sobre la economía argentina y presionó al gobierno de Javier Milei para avanzar con una reforma tributaria integral. El pedido quedó plasmado en el informe técnico difundido tras la aprobación de la segunda revisión del acuerdo firmado entre la Argentina y el organismo por USD 20.000 millones. Allí, el FMI destacó el ajuste fiscal y la desaceleración de la inflación, aunque insistió en que el país debe avanzar con cambios estructurales para garantizar la sostenibilidad económica.
Entre las principales recomendaciones, el organismo planteó ampliar la base de contribuyentes del Impuesto a las Ganancias, revisar el régimen de Monotributo y reducir exenciones impositivas. Además, sugirió eliminar de manera gradual impuestos considerados “distorsivos”, como el impuesto al cheque y las retenciones a las exportaciones, especialmente las agropecuarias. Según el FMI, estas modificaciones permitirían aumentar la recaudación y simplificar el sistema tributario argentino.
El informe también reveló que el Gobierno se comprometió a presentar una propuesta de reforma tributaria antes de fin de año, mientras que la reforma previsional quedaría postergada hasta después de las elecciones de 2027. En paralelo, el Fondo reclamó continuar con la flexibilización del cepo cambiario y fortalecer la acumulación de reservas del Banco Central, puntos considerados clave para consolidar el programa económico.
En medio de este escenario, el debate político y económico vuelve a centrarse en el impacto que podrían tener las reformas impulsadas por el FMI sobre trabajadores, monotributistas y sectores productivos. Mientras el Ejecutivo sostiene que busca un sistema más simple y competitivo, distintos sectores advierten que algunos cambios podrían traducirse en una mayor carga tributaria para la clase media y los pequeños contribuyentes.

