El Gobierno nacional volvió a poner la reforma electoral entre sus principales objetivos legislativos y busca conseguir los respaldos necesarios para modificar el sistema de Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La intención de máxima de la Casa Rosada es eliminarlas definitivamente, aunque dentro del oficialismo admiten que, si no alcanzan los votos, podrían avanzar nuevamente con una suspensión para las elecciones de 2027.
El proyecto ingresó al Senado, pero por el momento no cuenta con el respaldo suficiente para ser tratado. Ante este escenario, el Ejecutivo mantiene conversaciones con gobernadores y referentes del PRO y la Unión Cívica Radical, mientras intenta ampliar los acuerdos con los sectores dialoguistas. Desde el Gobierno reconocen que la reforma necesita consensos sólidos antes de llegar al recinto.
La Casa Rosada analiza actualmente tres alternativas. La primera consiste en eliminar las PASO; la segunda, suspenderlas de manera transitoria como ocurrió en las legislativas de 2025; y una tercera opción propone convertirlas en primarias no obligatorias. Dentro del oficialismo consideran que, ante las dificultades para reunir los votos, la suspensión aparece hoy como el escenario más viable.
La negociación está encabezada, entre otros funcionarios, por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien retomó las reuniones con mandatarios provinciales para reforzar la base parlamentaria del Gobierno. La reforma electoral requiere mayoría absoluta en ambas cámaras, es decir, al menos 129 votos en Diputados y 37 en el Senado, por lo que el apoyo de los gobernadores y los bloques aliados será determinante para que el oficialismo pueda avanzar antes de fin de año.

