El futuro del mantenimiento de las rutas nacionales atraviesa un momento de gran incertidumbre. En un contexto marcado por el ajuste de las cuentas públicas y la paralización de la obra pública vial, el Gobierno nacional avanza con un decreto que dispondría la eliminación de la Dirección Nacional de Vialidad. La medida, que podría oficializarse en los próximos días, genera inquietud no solo por el destino de sus trabajadores, sino también por el impacto en la conservación de los caminos y la seguridad vial.
Desde su creación, Vialidad Nacional ha sido el organismo encargado del estudio, construcción, mantenimiento y conservación de las rutas del sistema troncal del país. Su rol es clave en tareas como el bacheo, corte de pasto, señalización, recalce de banquinas, pesaje de camiones y despeje de rutas ante emergencias climáticas o desastres naturales. La posible disolución del ente plantea interrogantes sobre quién asumirá esas funciones esenciales y cómo se garantizará la transitabilidad de las rutas, especialmente en regiones afectadas por nevadas, derrumbes o aludes.
A la falta de definiciones por parte del Ejecutivo se suma el reclamo de diversos sectores, que alertan sobre el deterioro creciente de la red vial. Según datos recientes, alrededor del 70% de las rutas nacionales se encuentra en mal estado, lo que dificulta la conexión entre provincias, eleva los costos logísticos y expone a mayores riesgos a quienes las transitan. Entidades empresarias del transporte advirtieron sobre el aumento de siniestros viales asociados al mal estado de los caminos y calificaron la situación como una «emergencia nacional».
Mientras los gremios denuncian la falta de transferencia de los fondos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos y el recorte en los recursos destinados al organismo, los gobernadores reclaman que esos recursos se asignen directamente a las provincias. El escenario abre un debate sobre la centralización o atomización del sistema de mantenimiento vial y deja en evidencia una problemática que afecta no solo a los trabajadores de Vialidad, sino también a millones de usuarios que a diario dependen de rutas seguras y en condiciones.

