El Gobierno nacional presentó hoy formalmente su proyecto de Ley de Libertad Educativa, una iniciativa que busca reemplazar la vigente Ley de Educación Nacional Nº 26.206, y con ello reconfigurar de raíz el sistema educativo argentino
Entre los puntos centrales de la reforma está la ampliación de las modalidades de enseñanza: el proyecto habilita la educación en el hogar (home schooling), la educación híbrida (combinando lo presencial con lo virtual) y modalidades a distancia. También prevé un examen nacional al finalizar la educación secundaria, con el objetivo de homologar conocimientos en todo el país.
En materia de gobernanza y financiamiento, la iniciativa propone una mayor autonomía para las escuelas y un rol más activo de las familias en la elección educativa. Además, redefine el esquema de financiamiento: se introduce la figura de vouchers educativos y se plantea una nueva estructura de recursos que también alcanza al nivel universitario.
La propuesta ya generó reacción en distintos sectores: para sus impulsores, representa una modernización necesaria del sistema educativo para adaptarlo a nuevas realidades —como la educación digital— y brindar más opciones a las familias. Para sus detractores, en cambio, representa un cambio profundo que podría debilitar la educación pública tradicional y generar desigualdades, lo que podría derivar en un abandono de la misión universalista del Estado en materia educativa.

